Excursión a Timanfaya, La Geria y Casa Museo del Campesino

Excursión al Timanfaya

A 35 minutos en coche desde el crucero, el Parque Nacional de Timanfaya, cuyo increíble paisaje, que a todos transporta a otros planetas como Marte, es producto de las intensas erupciones volcánicas de 1730 y 1824 que sepultaron esta parte de la isla y crearon lo que hoy se conoce como Montañas del Fuego. El acceso a la zona está controlado (es necesario abonar una entrada) y solo se puede acceder en vehículo privado o a pie a zonas muy limitadas.

 

Paseo a camello entre Montañas del Fuego

Los responsables del parque ofrecen una muy interesante ruta en autobús que se adentra en su interior. Además se ofrecen demostraciones del calor que emana todavía del interior de esta tierra volcánica y es capaz de hacer arder la paja, cocinar alimentos o provocar espectaculares géiseres. Los enamorados de la ciencia podrán saciar su sed de conocimientos en el estupendo centro de interpretación de Mancha Blanca. Pero, sin duda, la atracción más popular del parque es el paseo en camello, que son en realidad dromedarios como los que se siguen utilizando en las labores agrícolas tradicionales por parte de los lanzaroteños. Es difícil resistirse a dar un paseo, que es breve y totalmente seguro, a lomos de estas esforzadas bestias y recorrer algunos de los insólitos paisajes de ceniza y lava de Timanfaya.

 

De Timanfaya a La Geria, tierra de vinos y esfuerzo

A solo 10 minutos del corazón de Timanfaya, La Geria muestra una perspectiva radicalmente distinta del territorio volcánico. Si en el primer caso, la mano del hombre es prácticamente inexistente, La Geria representa la lucha del ser humano para dominar a la naturaleza y extraer de ellas los frutos necesarios para la subsistencia. Terrenos de cultivo, La Geria es una sucesión de hoyos excavados en la tierra volcánica, en el centro de los cuales se planta una vid protegida del viento por una media luna de rocas. En la zona tienen su sede media docena de bodegas en las que degustar y adquirir los famosos vinos de Lanzarote, cuya calidad ya fue alabada por el mismísimo Shakespeare. También es posible almorzar en algunos de estos estos establecimientos.

 

De La Geria a la casa museo del Campesino

Mozaga, en el centro de la isla, alberga la casa museo del Campesino, obra del genial artista lanzaroteño César Manrique. En realidad, esta casa es un conjunto de edificaciones de paredes blancas que se inspira en la arquitectura tradicional lanzaroteña. Una gran escultura, de 15 metros de altura, denominada Fecundidad, corona el conjunto. En su interior, el visitante descubre los secretos de la artesanía local, las tradiciones y el modo de vida de los agricultores de la isla. Con acceso por el patio de la casa, una gruta volcánica se ha convertido en un restaurante perfecto para degustar platos tradicionales de Lanzarote.